martes, 22 de abril de 2008

MANUEL J. CASTILLA


"La Veta"
Aquí arriba está la veta,
¿la ve señor ingeniero?
A esta hora siempre parece
una víbora durmiendo.

Así como usted la ve
ella también lo está viendo.
Y aunque la destroce toda
de golpe en golpe el barreno,
mientras más se la desgaja
su cola sigue creciendo,
como que abajo ya está
viva en el nivel 300.

Aquí arriba está la veta
arrime usted su mechero,
que por quererla matar
nos vamos quedando adentro.

Aquí arriba está la veta,
¿la ve señor ingeniero?



"Sueño"
Madre: tu niño no sueña
porque ya es niño minero.
Téjele unos escarpines
con el hilo más risueño
para que si viene el frío
no se te haga más pequeño.

Madre: tu niño ya es hombre
y no quiere que lo veles.
Tu niño juega una ronda
de plomo y andariveles.




"La Palliri*"

Qué trabajo más simple que tiene la palliri.
Sentada sobre el cáliz de su propia pollera,
elige con los ojos unos trozos de roca
que despedaza a golpes de martillo en la tierra.

(Un silencio nocturno le trepa por las trenzas
y oscurece la arcilla de sus manos morenas).

Qué inútil que sería decir que en sus miradas
hay un pozo de sombra y otro pozo de ausencia;
que pudo ser pastora de las nubes
y se quedó en minera,
que pudo hilar sus sueños por las cumbres
viendo bailar la rueca.

La palliri no canta
ni tampoco hila sueños.
La mirada en la tierra
y en la cabeza el cielo
de mañana y de tarde
busca sólo el silencio,
y cuando está a su lado
lo quiebra contra el suelo.

Y no sabe que a ratos, entre sus brazos recios,
se duerme el martillo como un niño de hierro.


*Palliri: Mujer que selecciona los minerales.

Manuel J. Castilla
(1918-1979)
Salta - Argentina






5 comentarios:

El Blog de Eduardo MInutella dijo...

Manuel, autor de algunas de las más bellas letras de nuestro cancionero, también descolló en el cuento, aunque éstos son menos conocidos. Aquí subí alguna vez uno.

http://elsurianaranjado.blogspot.com/2007/08/el-cuento-de-manuel.html

Saludos

Nocturna dijo...

:)

Muy agradecida por tu contribución, Eduardo...

Besos desde los pliegues, aún dormidos, del amanecer.
:)

Adolfo Payés dijo...

bonito .. así no me dan ganas de partir leyendo estos versos tan preciosos .. un abrazo fraterno

Nocturna dijo...

Adolf:

No te culpo, J. M. Castilla es un orgullo salteño, uno de nuestros máximos exponentes en letras.

Un beso con tres letras que conoces bien.

Jaaaa!

:)

Viktor Gómez dijo...

Una veta por la que sangra
la hijuela de las madres
salteñas,
una boca de montaña que vomita
escarnio, cadenas de monóxido
y cárceles de barro.

Una veta en el tiempo
que abaja a los infiernos
a los angelitos de la buena
tierra.

Tenías doblemente razón hoy, Danhir, al biendecir de este Poeta, Manuel J. Castilla, y su convergente pálpito con Laural.

Natural es, pues ambos tienen
la piel de ira y seda, ambos
tienen los ojos de antracita y carbón, ambos tienen las manos de llagas y lloros, ambos tienen el verso de lombriz y trebol.

Estos son los poemas que necesitan oír nuestros hijos, nuestros gobernantes, nuestras familias, nuestros ejercitos, nuestras vecinas, nuestros prelados, nuestras campesinas, nuestros emigrantes...

Un beset

Viktor